Historia del turismo

Es posible que el interés por viajar sean tan antiguo como el hombre. La necesidad de conseguir alimentos, bienes y conocimiento, probablemente ha motivado al ser humano para viajar, colonizar y habitar todo el planeta. En la actualidad el interés o demanda turística tiene origen en la necesidad de ocupar el tiempo de ocio en los servicios que oferta el sector: playas, hoteles, campings, monumentos, eventos festivos, ciudades de vacaciones, restaurantes, etc.
La actividad turística se ha manifestado también en otras épocas históricas, aunque con menor participación económica. Los juegos olímpicos celebrados en Grecia, el termalismo romano, los circos, la vías romanas, etc. han sido importantes eventos que han impulsado los viajes y desplazamientos.
En la Edad Media, dominada por el pensamiento religioso, los desplazamientos estuvieron marcados por la peregrinación, que indirectamente implicaba otros servicios complementarios como el alojamiento, comercio, aventura y hospitalarios.
En el Renacimiento, con interés por la apertura de libertades y recuperación de la cultura clásica, los desplazamientos se desarrollan entorno a los grandes descubrimientos geográficos y grandes viajes (Colón, Marco Polo, ...), motivaciones religiosas: Camino de Santiago, Peregrinación a la Meca y primeras Universidades.
A partir del siglo XVII se van incorporando nuevas motivaciones: Viajes formativos: grand tour de los aristócratas ingleses, la red de mensajeros del rey, recuperación de los baños termales, visitas a monumentos y paisajismo.
En el siglo XIX, el desarrollo del transporte (barco, ferrocarril) , la medicina, y los acuerdos internacionales, han impulsado los viajes. La actividad turística se ha manifestados en el turismo residencial, el paisajismo, el esquí y deportes de nieve, la ocupación de las playas del norte de España al principio y las del mediterráneo y canarias después. Se trataba de un turismo selectivo para viajeros con alto poder adquisitivo y la oferta mundial se presentaba en ciudades importantes (Roma, Venecia, Mallorca. . .) que estaban dotadas de hoteles. En este siglo destaca la labor de Thomas Cook, considerado como el padre del turismo por ser pionero en la organización completa de viajes, exposiciones, agencias, viajes y alojamientos. Otros pioneros fueron César Ritz, especialmente en la hostelería por incorporar el baño e higiene en las habitaciones así como la gestión de una cadena de hoteles importante y David Livingstone por los viajes realizados a África.
En el siglo XX el turismo se desarrolla a partir de mediados de siglo. En la primera mitad le afectó negativamente las Guerras Mundiales y la Gran Depresión. El progreso de la aviación, tren, barco y especialmente del automóvil (turismo y autocar) unido al desarrollo económico, la seguridad, estado de bienestar, condiciones de trabajo estable, días de vacaciones pagados, etc. produce el estallido del turismo de masas. La explosión de la demanda hizo reaccionar a la oferta apareciendo las grandes cadenas hoteleras, apartamentos, campings, tour operators, viajes organizados, cruceros, etc. El turismo de masas aporta nuevas motivaciones y características respecto del anterior: estacionalidad, viajes internacionales, búsqueda de sol y playa, desplazamiento a zonas cálidas, concentración en la costa y aglomeración, entre otras.
A continuación presentamos un gráfico que proporciona una idea intuitiva de la evolución del turismo internacional desde 1950. Destaca el crecimiento en forma potencial; la cuota de mercado de Europa que va cediendo a favor de otras regiones, principalmente América y Asia; la crisis del petróleo en 1979. Según datos de la OMT en año 2004 superó los 766 millones de llegas de turistas internacionales y en el 2005 los 808 millones, esto indica que la evolución del turismo sigue firme a pesar de los atentados y desastres naturales habidos durante los últimos años.